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Conferencia «Los límites del conocimiento: Lo que no podemos saber»

El jueves 7 de Noviembre a las 19:30 horas, en el Salón de Actos Severiano Ballesteros, Don Mario Capel (Dr. en Psicología, escritor), impartirá la conferencia titulada: “Los límites del conocimiento: lo que no podemos saber”.

SINOPSIS

Esta charla aborda esta cuestión desde el marco actual de la filosofía, astrofísica y física teórica, y aún más allá… nos adentraremos en la especulación, aventurando hipótesis, siguiendo el método de la intuición científica.

Hasta bien entrada la segunda mitad del pasado siglo, la simple pregunta del por qué hay algo en vez de nada podía parecer no más que perogrullesca, pregunta ociosa y hasta sin sentido. Newton y Laplace nos habían diseñado un mundo de relojero: conocidas las posiciones iniciales y las leyes que el primero había pergeñado magistralmente en sus Principia, se podía conocer el resultado exacto de cualquier suceso, por muy lejano o grande que este fuera. Einstein siempre concibió un Universo estático, forzando sus ecuaciones en 1917 con una constante cosmológica que equilibrase el campo gravitatorio, de forma que como enunciara el famoso astrofísico y divulgador científico Fred Hoyle, se produjera una suerte de estado estacionario, en donde se generaba más materia en compensación al alejamiento de las galaxias entre sí. Para Newton y Laplace, el Universo fue creado por Dios, después de lo cual, según este último, ya no tendría que intervenir, puesto que todo se desarrollaría según las leyes de la mecánica celeste y terrenal. Para Einstein o Hoyle, el Universo, simplemente, siempre habría existido.

Fue tras la consolidación de la Teoría del Big Bang dentro de la comunidad científica, que la pregunta de “por qué existe algo en vez de nada”, es decir, qué hubo antes del Big Bang, cobró máxima relevancia. Muchos físicos se apartaron de la cuestión, aduciendo que no tenía sentido preguntarse por ése antes, ya que el propio Big Bang fue el fenómeno que creó el tiempo y el espacio, luego antes no había nada. Pero tal razonamiento no satisfizo a muchos. El propio S. Hawking, que aludió a esa nada sin llegar a ser nada, se cuestionaba abiertamente, en su Historia del Tiempo,  “¿Por qué iba a tomarse el Universo la gran molestia de existir?

El acercamiento a esta pregunta es determinante para la posibilidad de indagar en el conocimiento de nuestro propio origen, el surgimiento de la Vida  y la consciencia, que nos permite hacernos tal pregunta, y nuestro destino como seres humanos. Es la pregunta axial: lo que consigamos escudriñar o tan siquiera columbrar, nos situará en el Universo.